jueves, 14 de febrero de 2013

BELGRANO TRADUCE A WASHINGTON (1ª parte)

Esta nota fue publicada en el Periódico Informaciones Semanales de San Martín (PBA) el  9 de febrero de 2013 
BELGRANO TRADUCTOR
-¡Hola don Singulario! ¿Con qué cosa rara se viene hoy?
 -La semana pasada, el 2 de febrero se cumplieron los 200 años que nuestro múltiple Manuel Belgrano diera a luz en Alurralde, un paraje norteño, la traducción de la carta de despedida de Jorge Washington al pueblo de los Estados Unidos al retirarse de la política activa.
Varias son las razones que nos mueven sobre esa obra. Algunas sólo cronológicas, otras más políticas en cuanto al sentido, no sólo de los dichos de Washington, como a los del propio Belgrano en su interés de hacerla pública.
En lo cronológico la fecha, tiene gran importancia: Dos días antes, en Buenos Aires se había inaugurado la Asamblea, y él era uno de sus precursores. Necesitaba por tanto dar argumentos de peso a sus partidarios y en especial promover en el pueblo la continuidad de la militancia hacia la independencia plena. ¡Quién otro podía ayudar más que el padre de la liberación norteamericana del yugo imperial! 
Por otra parte hacía poco que había vencido en Tucumán y se encaminaba hacia Salta para culminar su obra. No obstante (y él lo aclara pertinentemente) pese a las obligaciones militares, se da tiempo para revisar la traducción y mandarla a la imprenta.
-Don, a unas cuantas leguas, en tanto, el 3 de febrero, San Martín batía a los godos en San Lorenzo para afianzar la obra.
-Hablamos en esta columna del año que marcó indeleblemente la cara de nuestra Patria.
Muchas bicentenas estaremos recordando. Por ejemplo el propio Belgrano, en evidente apoyo y acatamiento hacía jurar a su ejército lealtad a la Asamblea catorce días después de su apertura (13/2/13). José María Rosa lo relata así:
«Mandó desplegar una bandera blanca con el sello votado por la Asamblea (el actual escudo argentino), que Díaz Vélez mantuvo enhiesta mientras la tropa desfilaba y la besaba»  
-Debe haber sido muy emocionante don, ver aquellas milicias. Me las imagino mal armadas  con fusiles o lanzas, pocos uniformes, vestidos malamente otros, botas de potro o simplemente descalzos, acompañándolo en la campaña al Norte, a la orilla del río Pasaje jurando morir antes que esclavos. Seguro que los custodiaban muchas mujeres que no figuran en estas historias…
- La crónica no las nombra. El “Pepe” Rosa aclara que ese voto no fue a la bandera como nos enseña falsamente la historia oficial cuando informan que al río se lo llamó desde ese entonces Juramento.
 -Don Singulario, ¿cuál es el sentido político de aquella despedida, para trasladarla a nuestra Patria? 
-Volvamos con Belgrano y Washington. La versión castellana, terminada casi sobre el caballo tenía el objeto de recordarles a los ciudadanos asambleístas cuáles debían ser los principios que guiaran su derrotero y es tan así que la sola lectura, subrayada párrafo a párrafo obligaría a reflexionar políticamente y no dejarse llevar por los cantos de sirena interesados de embajadores y otros fenómenos de poder que intentarían desviar su cometido. Aquel discurso era un manual de gobierno que se imponía a los revolucionarios. Vea como lo presentaba:
  “El ardiente deseo, que tengo de que mis conciudadanos, se apoderen de las verdaderas ideas, que deben abrigar si aman la patria, y desean su prosperidad baxo bases sólidas y permanentes, me ha empeñado á emprender esta traducción en medio de mis graves ocupaciones, que en tiempos más tranquilos la había trabajado, y se entregó á las llamas con todos mis papeles en mi peligrosa y apurada acción del 9 de marzo de 1811 en el Tacuarí. 
Washington, ese héroe digno de la admiración de nuestra edad y de las generaciones venideras ejemplo de moderación, y de verdadero patriotismo, se despidió de sus conciudadanos, al dexar el mando dandoles lecciones las mas importantes y saludables [...]
Un conjunto de sucesos que no estaban al alcance nuestro; pues viviamos sabiendo unicamente lo que nuestros tiranos querían que supiesemos, nos traxo la época deseada, y por una confianza que no merecia, mis conciudadanos me llamaron á ser uno de los individuos del gobierno de Buenos Ayres, que sucedió á la tiranía.
Las obligaciones no me daban lugar á repasar la traducción, para que se imprimiese, ya que teniamos la gloria de poder comunicar los conocimientos, [...]
[...] ansioso de que las lecciones del héroe americano se propaguen entre nosotros y se manden, si es posible, á la memoria por todos mis conciudadanos, habiendo recibido un pequeño librito que contiene su despedida [...] me apresuré á emprender su traducción.[...]  no con aquella propiedad, elegancia y claridad que quisiera, y que son dignos tan sabios consejos; pero al menos los hé puesto inteligibles, para que mejores plumas les dén todo aquel valor, que ni mis talentos, ni mis atenciones me permiten.
Suplico solo al gobierno, a mis conciudadanos y a quantos piensen en la felicidad de la América, que no se separen de su bolsillo este librito, que lo lean, lo estudien, lo mediten, y se propongan imitar á ese grande hombre, para que se logre el fin a que aspiramos, de constituirnos en nación libre é independiente”.          
-¿Debe ser muy groso lo que dijo el yanqui aquel para traducirlo con tal premura, no don Singu? ¿Cuándo dijo que se despidió aquel fulano?
- Fue firmada 17 de setiembre de 1796 y propagada por la prensa. Le prometo traer algunos párrafos, pero se nos acaba el espacio. Por hoy sólo extractamos parte de la Introducción con la misma grafía original que tomamos de la que publicó la Imprenta de los Niños Expósitos.



donsingulario@hotmail.com      http://donsingulario.blogspot.com/
Nota: Cuando se transcriben documentos antiguos del original todo es sic
                    

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